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Vicerrectoría de Formación

Mónica Manríquez V.
Vicerrectora de Formación

Empresarios, políticos influyentes, ministros, senadores y diputados en su gran mayoría siguen siendo formados en este tipo de establecimientos. Aunque no hay cifras exactas, algunos estudios indican también que un alto porcentaje de ellos, han sido formados en colegios particulares católicos.

¿Cabe entonces preguntarse: qué formación estamos entregando? ¿Cuál es nuestro aporte y responsabilidad en la formación de ciudadanos humanos y cristianos que sean capaces de transformar efectivamente la sociedad, los centros de estudio, de trabajo, la vida ciudadana? Con nuestra formación ¿estaremos verdaderamente contribuyendo a hacer un país más humano, más solidario y justo acorde a lo que el Evangelio y nuestra Congregación religiosa nos proponen como tarea y Misión?

Creo que no podemos eludir esta pregunta y esta gran responsabilidad: Ser formador y ser formados en los Sagrados Corazones nos compromete a todos:

En primer lugar a los jóvenes: a reconocer y aprovechar al máximo las múltiples oportunidades que se les ofrecen, desarrollar sus talentos y capacidades cognitivas al máximo y abrir su mente y corazón a lo que pasa a su alrededor, con conciencia crítica, sin perder nunca de vista que siempre en el prójimo hay un ser humano al que amar y respetar en toda su dignidad de hijo de Dios sin importar su origen o condición social o económica.

A los padres que han optado por esta formación: que exige de ellos acompañamiento y refuerzo permanentes a los valores de respeto, fraternidad y solidaridad que ellos mismos han venido forjando en sus familias.

Y para nosotros formadores (integrantes de los distintos estamentos): que se nos ha convocado a ser parte de este proyecto educativo para formar hombres y mujeres íntegros y felices, para no decaer en el intento, para no esperar que las cosas sucedan sino involucrarnos activamente, con mente abierta, espíritu crítico y fraterno a asumir con compromiso, dedicación y coherencia nuestro protagonismo en la misión.

No estamos solos en esta tarea, nos sustenta la fe y la convicción profunda de que se nos ha encomendado una misión: contribuir desde esta nuestra tarea educativa a formar hombres y mujeres con conciencia social y solidaria que el día de mañana marquen la diferencia, no por haber estudiado en un hermoso colegio particular sino porque allí profundizó valores humanos y cristianos intransables que mueven su vida y su actuar.

“Vayan, sean felices y hagan felices a los demás”, les dijo el Padre Ricardo a los jóvenes que recién egresaron de nuestro colegio y esta invitación nos involucra a todos. Si esto es así, es decir, si en el centro de nuestra preocupación también están los otros, sin duda nuestros afanes y desvelos como comunidad educativa, tendrán sentido.

Ningún lugar debería ser el mismo donde hay un hombre o una mujer SS.CC. con convicciones profundas, ya sea en cargos de alta responsabilidad en la vida pública, en la empresa privada, en la política o en la anónima tarea del que en su quehacer cotidiano va dejando su huella de humanidad.